Todos los Jueves, con material renovado.

CINETICO dejará de salir por un tiempo...

... que depende del tiempo que me demandará recuperarme de la operación. Por favor, disculpen las molestias.



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miércoles, 28 de octubre de 2009

Crítica a film argentino: Homero Manzi, un poeta en la tormenta, de Eduardo Spagnuolo

Homero Manzi era alguien a quien las palabras escritas le eran vehículo perfecto para describir sus sentimientos, a tal punto que, desde muy joven, causaba impresión entre desconocidos, sobre todo cuando escuchaban sus versos en melodías de tango.

Los años hicieron que este ilustre conozca personalidades también de ese tipo, como Antonio Jauretche, durante sus estudios de Derecho, o se involucrara en la política, o se insertara en el mundo industrial del cine siendo socio de un gran estudio y escriba producciones clásicas del cine como Pampa bárbara (1945) y Su mejor alumno (1944).

Homero Manzi, un poeta en la tormenta (2008) lo homenajea al retratar su vida y le da un importante protagonismo a Carlos Portaluppi, quien realiza una actuación diferente a la que nos tiene acostumbrados en dirección hacia a una interpretación por momentos muy oscura.

Eduardo Spagnuolo, guionista y director, propone contar su vida escapando del error acostumbrado de las biografías filmadas, priorizar la vida por encima de la obra. Pero al querer mezclar el documental con la ficción en una estructura que no queda redondeada empieza a perder el ritmo, más aún por ciertas repeticiones de las imágenes de films para dar un discurso sobre-explicito.

Eso sí, no aburre por la historia en sí de este interesante escritor que perdió la vida antes de cumplir los 44 años.

Homero Manzi era alguien a quien las palabras escritas le eran vehículo perfecto para describir sus sentimientos, a tal punto que, desde muy joven, causaba impresión entre desconocidos, sobre todo cuando escuchaban sus versos en melodías de tango.

Los años hicieron que este ilustre conozca personalidades también de ese tipo, como Antonio Jauretche, durante sus estudios de Derecho, o se involucrara en la política, o se insertara en el mundo industrial del cine siendo socio de un gran estudio y escriba producciones clásicas del cine como Pampa bárbara (1945) y Su mejor alumno (1944).

Homero Manzi, un poeta en la tormenta (2008) lo homenajea al retratar su vida y le da un importante protagonismo a Carlos Portaluppi, quien hace una actuación diferente a la que nos tiene acostumbrados en dirección hacia a una interpretación por momentos muy oscura.

Eduardo Spagnuolo, guionista y director, propone contar su vida escapando del error acostumbrado de las biografías filmadas, priorizar la vida por encima de la obra. Pero al querer mezclar el documental con la ficción en una estructura que no queda redondeada empieza a perder el ritmo, más aún por ciertas repeticiones de las imágenes de films para dar un discurso sobre-explicito.

Eso sí, no aburre por la historia en sí de este interesante escritor que perdió la vida antes de cumplir los 44 años.

Homero Manzi era alguien a quien las palabras escritas le eran vehículo perfecto para describir sus sentimientos, a tal punto que, desde muy joven, causaba impresión entre desconocidos, sobre todo cuando escuchaban sus versos en melodías de tango.

Los años hicieron que este ilustre conozca personalidades también de ese tipo, como Antonio Jauretche, durante sus estudios de Derecho, o se involucrara en la política, o se insertara en el mundo industrial del cine siendo socio de un gran estudio y escriba producciones clásicas del cine como Pampa bárbara (1945) y Su mejor alumno (1944).

Homero Manzi, un poeta en la tormenta (2008) lo homenajea al retratar su vida y le da un importante protagonismo a Carlos Portaluppi, quien hace una actuación diferente a la que nos tiene acostumbrados en dirección hacia a una interpretación por momentos muy oscura.

Eduardo Spagnuolo, guionista y director, propone contar su vida escapando del error acostumbrado de las biografías filmadas, priorizar la vida por encima de la obra. Pero al querer mezclar el documental con la ficción en una estructura que no queda redondeada empieza a perder el ritmo, más aún por ciertas repeticiones de las imágenes de films para dar un discurso sobre-explicito.

Eso sí, no aburre por la historia en sí de este interesante escritor que perdió la vida antes de cumplir los 44 años.

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