
La madre (2009) es un film que desde sus primeros minutos nos invita a reflexionar en base a sus imágenes y a través de la historia de la relación entre una madre y su hijo.
Ya en la primera escena, nos adelanta como termina para querer contarnos, a través de un relato sórdido en muchos niveles, el por qué del desenlace. Todo esto usando planos fijos, aunque pecando de ser muy largos, y con una muy buena fotografía que pretende convertir a cada encuadre en una obra pictórica.
El problema es que, pese al acierto del guion por no contar demasiado y querer concentrarse a la relación familiar, se deja de contar cosas interesantes como buscando cierta diferenciación de otros films, de querer etiquetarse demasiado dentro de lo que se llama “cine arte”, y que termina cayendo en cierta pretenciosidad como en reiteraciones y planos surrealistas que no contribuyen al fondo de la historia.
La promesa de destacada actuación, durante los primeros minutos, de quien interpreta a la madre en cuestión, Gloria Stingo, es cambiada por un relato que interesa mostrar la puesta de cámara de un director que, por lo que parece, prefiere destacarse él mismo, algo que no está mal pero termina siendo, a mi criterio, un defecto de cierto cine “artístico”, sea para festivales o para la taquilla.
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